Tsunamis Maremotos

Maremotos
Tsunamis

Aunque los maremotos son fenómenos poco frecuentes, pueden ser extremadamente peligrosos y mortales. Según Naciones Unidas, en los últimos 100 años, 58 maremotos se han cobrado más de 260.000 vidas, un promedio de 4.600 pérdidas humanas por desastre, superando cualquier otro riesgo natural.

El creciente incremento de la población en las zonas costeras, unido al aumento del turismo en las regiones propensas a los maremotos, ha incrementado la exposición a este riesgo, por lo que su reducción es un factor clave para disminuir sustancialmente la letalidad de los desastres en el mundo, objetivo primordial del Marco de Sendai para la Reducción del Riesgo de Desastres 2015-2030.

España no es ajena al riesgo de maremotos. Si bien la probabilidad de ocurrencia es baja en comparación con otros riesgos (incendios forestales, inundaciones, etc.) no debemos olvidar los episodios históricos, muy especialmente el terremoto de Lisboa del 1 de noviembre de 1755 y posterior maremoto, que afectó terriblemente a nuestro territorio ocasionando numerosas víctimas y daños materiales.

Los maremotos suponen en España un riesgo de baja probabilidad de ocurrencia, pero de alto impacto, por lo que su estudio incluido el análisis de riesgos- forma parte esencial de la planificación de la respuesta que deba preverse, de acuerdo con los objetivos de la Unión Europea para el desarrollo de futuras capacidades que complementen las ya existentes en cada Estado miembro.

Definiciones
Dirección general de protección civil y emergencias España. Maremotos.

Un maremoto (del latín mare: mar y motus: movimiento) es, según la definición de la Real Academia de la Lengua (RAE), «la agitación violenta de las aguas del mar a consecuencia de una sacudida del fondo, que a veces se propaga hasta las costas dando lugar a inundaciones».

A nivel internacional se conoce como tsunami (del japonés tsu: puerto o bahía, nami: ola) que la RAE define como «Ola gigantesca producida por un maremoto o una erupción volcánica en el fondo del mar».

En definitiva, se trata de una ola o serie de olas que se producen en una masa de agua al ser empujada violentamente por una fuerza que la desplaza verticalmente.

Un maremoto puede ser provocado por terremotos, volcanes, derrumbes costeros o subterráneos, explosiones de gran magnitud o incluso meteoritos.

Aunque antiguamente se les llamaba «marejadas» u «ondas sísmicas marinas», estos términos han ido quedando obsoletos, ya que no describen adecuadamente el fenómeno:

Marejadas: implica movimientos de marea, que es un fenómeno diferente y que tiene que ver con la atracción gravitacional ejercida por los planetas, el sol y especialmente la luna.

Ondas sísmicas: por otra parte, implican un terremoto y ya se ha comentado que hay varias otras causas que pueden provocar un maremoto.

Por sus características físicas, los tsunamis o maremotos pueden ser muy destructivos, pero por fortuna ocurren con poca frecuencia en la Tierra, aproximadamente uno al año. La energía que transporta la masa de agua desplazada puede ser muy grande y así, puede atravesar fácilmente océanos, afectar las costas de varios continentes y, en consecuencia, tener un impacto a gran escala. Por otro lado, sus características hacen que en alta mar pasen inadvertidos y sea, cuando llegan a la costa, cuando su velocidad disminuye y su altura aumenta, generando inundaciones, arrastre de objetos, corrientes y efectos de amplificación y resonancia en puertos y bahías, entre otros fenómenos.

Estos efectos pueden incrementarse cuando el tsunami coincide con pleamar, es decir, el momento más alto de una marea. El efecto del tsunami no se limita al litoral marítimo o del agua embalsada, sino que puede propagarse por ríos y canales conectados y afectar a poblaciones lejanas a la costa.

¿Por qué se producen los Tsunamis?

Un tsunami o maremoto puede ser provocado por cualquier causa que genere un desplazamiento de la capa de agua debido a la intrusión o movimiento de material en el océano. Así, la mayor parte de los tsunamis a nivel mundial están causados por terremotos en el fondo del mar o cercanos a la costa.

TerremotoVolcánDeslizamiento
MeteotsunamiAsteroides

En menor medida se producen por deslizamientos costeros o submarinos y erupciones volcánicas. En frecuentes ocasiones estas tres causas se combinan, por ejemplo, un terremoto que dispara un deslizamiento o una erupción volcánica asociada a un deslizamiento por colapso del edificio volcánico.

Los tsunamis más destructivos han sido generados por terremotos como los de:

Tohoku en 2011Sumatra en 2004Chile en 1960Lisboa en 1755
Los tsunamis más destructivos.

El tsunami conocido que llegó a la mayor altitud sobre el nivel del mar (530 metros) ocurrió en 1958 en Alaska y se produjo por un deslizamiento de ladera en la bahía de Lituya, disparada por un terremoto de magnitud 7,8.

En 1963 otro deslizamiento de ladera, pero esta vez en la presa de Vajont en Italia, produjo un tsunami que sobrepasó el muro de la presa y destruyó diversas poblaciones valle abajo causando unas 2.000 víctimas.

Respecto a los tsunamis generados por volcanes, se han producido casos en diferentes regiones volcánicas, siendo algunos de ellos muy catastróficos. Un ejemplo son las erupciones del:

Krakatoa en Indonesia en 1883 que generaron varios tsunamis, el mayor, con olas de 30 metros, produjo 34.417 víctimas y alcanzó las costas de Sudamérica. En 2018 este volcán entró en erupción y produjo un tsunami que provocó la muerte de 437 personas. Más modestos, pero con inundaciones de 300 metros y fatales consecuencias, son los tsunamis generados por las erupciones a lo largo de los años en la isla Estrómboli en Italia.

Además de procesos sismo-tectónicos, varios procesos atmosféricos, como la acción del viento o los cambios de presión, también pueden provocar oscilaciones del nivel del mar de gran longitud de onda, conocidas como meteotsunamis. En ocasiones, este fenómeno puede verse amplificado por la geometría de la costa y generar grandes amplitudes. Los meteotsunamis son frecuentes y se observan regularmente, sobre todo en verano.

En las islas Baleares reciben el nombre local de rissagas, siendo especialmente conocidas las de la bahía de Ciutadella en Menorca por alcanzar alturas de hasta 4 metros que generan grandes daños en embarcaciones y estructuras costeras. Por último, la caída de asteroides de gran tamaño en las masas de agua de la Tierra también podría generar tsunamis, si bien este origen es menos probable que los anteriores.

La causa más frecuente de tsunamis son los terremotos
Terremoto y Tsunami de Japón 2011

Los terremotos son los responsables de al menos el 80% de los tsunamis. Ocurren principalmente en las zonas cercanas a los bordes de placas litosféricas. Estos se producen en todas las cuencas oceánicas del mundo, pero no todos generan tsunamis. Los parámetros que influyen más decisivamente en la generación de tsunamis son el tamaño del terremoto (descrito por la magnitud y que está íntimamente relacionada con el tamaño de la falla que rompe y el desplazamiento en esta), su profundidad y el tipo de ruptura. También influye el espesor de la capa de agua, ya que cuanto mayor sea el volumen de agua que desplaza, mayor será el tsunami.

En cuanto al tamaño del terremoto, se necesita una magnitud mínima para que genere un tsunami, esto es, para que libere la suficiente cantidad de energía capaz de desplazar el volumen de agua necesario. Del mismo modo que, cuando tiramos una piedra a un estanque, cuanto mayor sea la piedra, mayores ondas se generan en el agua y estas alcanzan distancias más lejanas. Esta magnitud mínima dependerá del conjunto de factores anteriormente mencionados (profundidad, tipo de ruptura de falla y espesor de la capa de agua). En general se estima que un terremoto con magnitud momento (Mw) mayor que 6 ya tiene energía suficiente para generar un tsunami.

Esquema de inicio, propagación y llegada a la costa de un tsunami o maremoto

En concreto, la profundidad del terremoto es un factor determinante en la generación de un tsunami. A mayor profundidad del terremoto, menor será el tsunami generado, considerándose que a partir de 100 kilómetros de profundidad los terremotos no producen tsunamis.

Falla de desgarre

Respecto al tipo de ruptura del terremoto, esta tiene que tener un movimiento vertical que desplace la capa de agua. Así, los terremotos con movimiento únicamente horizontal, es decir, los de mecanismo de falla de desgarre o cizalla puros, no suelen generar tsunamis.

No obstante, hay que considerar que en su movimiento pueden desplazar relieves significativos del fondo oceánico, que a su vez movilizan la capa de agua con suficiente energía como para generar tsunami.

Por otro lado, este tipo de terremotos también puede provocar deslizamientos de tierra submarinos que generen un tsunami. Un caso reciente es el del terremoto de Palu en 2018 que, por su gran magnitud (Mw 7,5) y tipo de ruptura (cizalla), originó un tsunami sorprendentemente destructivo con alturas máximas de 10 metros y más de 4.000 víctimas.

Por último, si la generación del tsunami es en una capa de agua poco profunda (costera o un lago), la masa de agua alterada será menor y resultará en la creación de un tsunami más pequeño. Sin embargo, este tipo de tsunamis cercanos a la costa pueden ser dañinos por dos motivos.

Primero, por el poco tiempo transcurrido desde que se siente el terremoto hasta que el tsunami llega a la costa, y en segundo lugar, porque el corto trayecto no permite que su energía se atenúe lo suficiente.

Propagación de un maremoto o tsunami

Una vez generado el tsunami, este se propaga por el océano en todas las direcciones, atravesándolo y llegando a zonas costeras. Si estas oscilaciones tienen energía suficiente, pueden atravesar toda la cuenca oceánica y afectar a costas lejanas. Cuanto más lejos se encuentre una persona de la zona de generación, más tiempo tardará en llegar a su ubicación. Así, el tsunami del océano Índico de 2004 que alcanzó la isla de Sumatra en pocos minutos, llegó a la India en 2 horas y a Brasil en más de 22 horas.

Tsunami Forecast Model Animation: Sumatra 2004

Teniendo esto en cuenta, en las costas de España, el efecto de un tsunami que se origine cerca de estas será casi inmediato. En cambio, un tsunami regional, por ejemplo, generado al suroeste del cabo de San Vicente, llegará a la costa de Cádiz en unos 40 minutos, el mismo tiempo que tarda en llegar un tsunami generado en Argelia a las islas Baleares.

Por el contrario, los tsunamis más lejanos, llamados tele-tsunamis, tardarán más tiempo en afectar a nuestras costas. Si un tsunami comienza en el sur de Italia, este tardará en llegar a las islas Baleares poco más de 2 horas, si se origina en las islas Azores, llegará a las islas Canarias y Galicia en aproximadamente 2 horas y media, y si proviene de las islas del Caribe, llegará en 6 horas a Canarias y en casi 8 horas a las costas de Huelva y Cádiz.

Un efecto importante en el tsunami es la variación de su altura según el relieve del fondo oceánico. Las máximas alturas se producen cerca del epicentro del terremoto y en las zonas menos profundas, como ocurre en las zonas costeras.

Llegada a la costa del tsunami

Al alcanzar aguas someras, la velocidad del tsunami disminuye, las crestas de sus olas se aproximan y su altura aumenta.

El tsunami viaja más lento cuanto menor es la profundidad del agua. En alta mar el tsunami se desplaza aproximadamente a la velocidad de crucero de un avión (900 km/h) y se ralentiza conforme se acerca a la costa, hasta avanzar a la velocidad de una bicicleta (30 km/h).

La distancia entre olas del tsunami en alta mar es de entre 20 y 300 km y cerca de la costa se reduce a decenas de kilómetros. Así, las oscilaciones del tsunami suelen alcanzar la costa repetidamente en intervalos regulares que pueden variar de 5 a 60 minutos. Estas oscilaciones pueden durar desde varias horas hasta días, dependiendo del tamaño del tsunami.

Transformación del tsunami al aproximarse a aguas poco profundas

Un gran tsunami que en alta mar tenga una altura de ola de un metro, puede llegar a tener decenas de metros en aguas someras. Esto hace que en general un tsunami pase inadvertido y no provoque daños a los barcos que están en alta mar y, en cambio, llegue a alcanzar grandes alturas (8 metros como las olas que arrasaron Cádiz en 1755) causando graves daños en la costa.

Esquema de las características del movimiento del agua en la propagación de un tsunami

Dado que las olas de un tsunami son perceptibles como una fuerte marejada en mar abierto, en caso de alerta de tsunami conviene no regresar al puerto. Por ejemplo, en el tsunami de Messina de 1908, los barcos situados a varios kilómetros de distancia de la costa percibieron una sacudida fuerte del mar, mientras que la costa fue inundada y destruida por el tsunami con alturas de 11,7 metros en Sicilia. Esto mismo ocurrió en el tsunami de Sanriku en 1896 en el que hubo 28.000 fallecidos.

Inundación causada por un tsunami
Impacto del tsunami en la costa de Japón

El impacto del tsunami en la costa va a depender de la distancia a la que se haya generado, la energía que transporte, el relieve submarino por el que viaje y, por supuesto, la forma y orografía costera.

En la costa el peligro que supone un tsunami es triple: por un lado, la súbita inundación, en segundo lugar, las fuertes corrientes que genera y, por último, el acarreo de objetos que hace más peligroso sobrevivir a la corriente.

A veces, una señal previa a la inundación súbita es que el agua de la orilla retrocede y deja al descubierto el fondo del océano, pero esto no siempre ocurre. La velocidad de avance del tsunami puede ser mayor que la de una persona corriendo, así que es importante ponerse a salvo en cuanto se perciba que un tsunami puede llegar a la costa.

En relación con la morfología de la costa, las áreas costeras de baja altura se verán más afectadas por la inundación del tsunami ya que este puede penetrar más distancia tierra adentro que en zonas altas o con acantilados. Además, el tsunami puede avanzar corriente arriba por las desembocaduras de los ríos inundando zonas más altas. En el caso de alcanzar una isla, el tsunami puede circundar su costa, con lo que puede ser igual de peligroso en costas que no están situadas frente al origen del tsunami.

Características del movimiento del agua en la propagación de un tsunami cerca de la costa y parámetros que definen el impacto de un tsunami

Los tsunamis pueden ocasionar cambios rápidos del nivel del agua y corrientes peligrosas e impredecibles en puertos y ensenadas. En las áreas costeras pueden llegar a alcanzar una altura de 10 metros o más, aunque se han llegado a registrar 524 metros en un caso extremo. Además pueden tener repercusiones, como crecidas instantáneas o fuerte marejada.

Puesto que la fuerza de los tsunamis es a veces descomunal, sus olas pueden empujar tierra adentro grandes rocas de varias toneladas de peso, así como barcos y otros restos, que pueden destruir casas y edificios. Todos esos objetos pueden ser empujados por el agua con gran violencia y causar lesiones, a veces mortales, en las personas. Frecuentemente, la primera ola no es la mayor de todas y el peligro puede persistir durante varias horas tras la primera llegada.

La intensidad del tsunami se puede medir a partir del valor de run-up o altura máxima alcanzada por el tsunami tierra adentro, o bien a partir de la altura del tsunami cerca de la costa, que se suele medir con mareógrafos. Los valores de inundación, run-up y altura máxima del tsunami son locales y pueden variar de un lugar costero a otro, según sea el relieve del fondo oceánico y la forma de la costa.

Sistemas de alerta de tsunami
Sistemas de alerta de tsunami en el mundo

A lo largo de la historia, los tsunamis han provocado numerosas muertes y destrucción en zonas costeras. Más del 80% de los tsunamis son generados por un terremoto, por eso, durante el siglo XX, y gracias al desarrollo de los sismómetros, se empiezan a crear los primeros sistemas de alerta de tsunamis para intentar mitigar sus efectos. En general, estos sistemas se basaban en la localización del terremoto y estimación de su magnitud para así poder evaluar la posible generación de un tsunami y, en caso necesario, alertar a las autoridades.

Tras cada tsunami destructor ocurrido en el siglo XX se fueron creando los diferentes sistemas de alerta, primero a nivel local, después nacionales y, por último, internacionales, los cuales tienen el objetivo de alertar del inminente peligro a los países situados en la misma cuenca oceánica.

sistema de alerta de tsunamis

Después de sufrir los terremotos de 1896 y 1933 en la costa de Sanriku, Japón inauguró en septiembre de 1941 el primer sistema de alerta de tsunamis del mundo. En origen este sistema se centraba en la costa de Sanriku y permitía avisar a las posibles zonas afectadas entre 10 y 20 minutos después de producirse un terremoto. Con el posterior despliegue de otros 5 centros de alerta independientes que cubrían distintas zonas del país, en abril de 1952 la Agencia Meteorológica de Japón (JMA) decidió crear un sistema de alerta común a toda la costa japonesa, para lo cual estableció unos estándares nacionales.

sistema de alerta de tsunamis

En Estados Unidos también se creó un centro de alerta de tsunamis tras sufrir graves daños por el tsunami de Alaska en 1946. Este se estableció en 1949, en el Observatorio Sismológico de Honolulu, en Hawái. Al igual que el sistema japonés, se basaba en la localización y caracterización de los terremotos, dando además una estimación del tiempo de llegada del tsunami a las costas de Hawái.

A causa del terremoto de 1960 en Valdivia, Chile, Naciones Unidas coordinó la creación de un sistema de alerta de tsunamis para los países del Pacífico, y Estados Unidos ofreció la sede de Hawái que pasó a llamarse Centro de Alerta de Tsunami del Pacífico (PTWC, por sus siglas en inglés).

Comisión Oceanográfica Intergubernamental (COI)

Después del tsunami de 2004 en Sumatra, la comunidad internacional hizo una petición a la Comisión Oceanográfica Intergubernamental (COI) de la Unesco coordinar la creación de un sistema de alertas en el océano Índico.

En su 23ª reunión (21–30 de junio de 2005), la Asamblea de la COI decidió oficialmente crear el Grupo Intergubernamental de Coordinación del Sistema de Alerta contra los Tsunamis y Atenuación de sus Efectos en el Océano Índico (ICG/IOTWMS), en el Atlántico Nororiental y el Mediterráneo y Mares Adyacentes (ICG/NEAMTWS) y el ICG contra los Tsunamis y otras Amenazas Costeras en el Caribe y Regiones Adyacentes (ICG/CARIBE-EWS).

Agencia Oceánica y Atmosférica Nacional de los Estados Unidos NOAA

Con la creación de los distintos centros de alerta en estos mares se consigue tener un sistema de alertas global. Una característica de los sistemas intergubernamentales de alertas del Índico y del Mediterráneo es la introducción de los sistemas regionales de alerta, cuya función es la de emitir la información necesaria a todos los posibles países afectados por un tsunami.

Los sistemas de alerta de tsunami están basados principalmente en redes de sismómetros y estaciones de medición del nivel del mar que envían datos en tiempo real a los centros de alerta nacionales y regionales. El análisis de estas observaciones permite a los centros confirmar o revocar una alerta o aviso de tsunami.

World Tsunami Dart System

Durante los últimos años se han desarrollado nuevos métodos para confirmar la generación de tsunamis, por ejemplo, en 1995 la Agencia Oceánica y Atmosférica Nacional de los Estados Unidos (NOAA, por sus siglas en inglés) desarrolló un nuevo sistema de detección en alta mar utilizando unas boyas de información y evaluación de tsunamis en el fondo marino, denominadas DART por su acrónimo inglés.

Estas boyas reciben los datos de un sensor de presión instalado en el fondo marino el cual es capaz de detectar incluso un pequeño tsunami que pase sobre él. Otro novedoso sistema de detección que está desarrollando Japón se basa en colocar estaciones sísmicas en el fondo del mar unidas mediante cables de fibra óptica.
Cuando se detecta un tsunami potencialmente destructivo, las autoridades nacionales de cada país han de decidir si procede emitir una alerta pública de tsunami y una orden de evacuación.

Sistema de alerta de tsunami en España

En 2013 se aprueba la proposición no de Ley sobre la integración operativa de España en el ICG/NEAMTWS, en la que el Congreso de los Diputados insta al Gobierno a que encomiende al Instituto Geográfico Nacional (IGN) la implementación de una Red Nacional de Alerta de Tsunamis con la colaboración de la Dirección General de Protección Civil y Emergencias, del Ente Público Puertos del Estado y de aquellas instituciones que dispongan de competencias o instalaciones susceptibles de integrarse en dicha red.

Más tarde, mediante el Real Decreto 1053/2015, de 20 de noviembre, se aprueba la Directriz Básica de Planificación de Protección Civil ante el Riesgo de Maremotos. Esta directriz establece que formarán parte del Sistema Nacional de Maremotos, la Red Sísmica Nacional, dependiente del IGN, y otras instituciones colaboradoras, entre las que destacan el Ente Público Puertos del Estado y el Instituto Español de Oceanografía por sus redes de mareógrafos y datos batimétricos.

Mapa de Mareógrafos de la Red de Alerta de Tsunamis

En concreto, la Red Sísmica Nacional “será el órgano encargado de detectar, valorar e informar, en primera instancia, acerca de aquellos fenómenos que, por sus características, pudieran producir maremotos”.

El Plan Estatal de Protección Civil ante el Riesgo de Maremotos, aprobado en Consejo de Ministros el 18 de mayo de 2021, establece un protocolo de avisos sobre fenómenos susceptibles de generar maremotos elaborado por el IGN en colaboración con la Dirección General de Protección Civil y Emergencias.

La Red Sísmica Nacional, siguiendo la experiencia de otros centros de alerta del IGC/NEAMTWS, basa sus alertas en la información sísmica.

La red de alerta de tsunamis ha definido unas zonas costeras para caracterizar en cada evento sísmico el nivel de alerta, estos niveles son los utilizados internacionalmente en el IGC/NEAMTWS:

Niveles utilizados internacionalmente.

Además de estos dos niveles, se utilizan mensajes de información para avisar a los destinatarios de la ocurrencia de un gran terremoto en el área de interés, pero para el cual se estima que no existe amenaza de tsunami.

En el momento en que la Red Sísmica Nacional detecta un terremoto, lo localiza a partir del cálculo de las coordenadas de su hipocentro o foco y del tiempo en que se ha originado, y le asigna un valor de magnitud que caracteriza el tamaño del terremoto. Estos parámetros se introducen en las matrices de decisión para obtener el nivel de alerta existente en los distintos tramos de la costa y emitir el tipo de mensaje correspondiente.

Además se utilizan bases de datos de simulaciones numéricas para estimar la altura máxima de ola y el tiempo de llegada de la primera ola a los puntos de pronóstico establecidos. Por último, simulaciones en tiempo real y medidas del nivel del mar ayudan a refinar la alerta por tsunami en el transcurso del tiempo. El fin de la alerta vendrá dado por un mensaje de cancelación.

Cálculo del nivel de alerta en función de las matrices de decisión

La herramienta más sencilla para evaluar si un terremoto tiene capacidad para generar un tsunami son las matrices de decisión, que, en función de la localización, profundidad y magnitud del terremoto, establecen el nivel de alerta y las zonas susceptibles de ser afectadas por tsunami. La Unesco definió los parámetros generales de estas matrices para las zonas del mar Mediterráneo y del océano Atlántico. Basándose en estas matrices el IGN ha realizado ciertas modificaciones para adaptarlas a la batimetría, forma de la costa, sismicidad y otras circunstancias particulares de nuestro entorno

Plan Estatal de Protección Civil ante el Riesgo de Maremotos.
Cálculo del nivel de alerta y tiempos de llegada en función de una base de escenarios precalculados

Para tener una estimación rápida del tsunami generado por un terremoto, se utiliza una base de datos que alberga los resultados de simulaciones numéricas pre-calculadas. En estas simulaciones se modeliza la propagación de la ola, calculando la altura de ola y el tiempo de llegada en un conjunto de puntos distribuidos por la costa, denominados puntos de pronóstico.

Este proceso se repite para miles de fuentes sísmicas posibles almacenando todos los resultados en una base de datos. Cuando sucede un terremoto se elige la simulación más apropiada y se utilizan sus resultados como estimación de los efectos del posible tsunami. El Instituto Geográfico Nacional dispone de varias bases de datos con miles de escenarios pre-calculados.

Si el resultado de estos dos procedimientos es que el terremoto tiene potencial de generar un tsunami o que, aunque no lo tenga podría caber esa posibilidad, se generará un mensaje de alerta de tsunami, prácticamente en el mismo instante en que se ha detectado el terremoto. Este mensaje podrá ser de “aviso” o “alerta”, si se estima que hay peligro de tsunami; o de “información” en caso contrario.

Mapa con los mareógrafos utilizados en el Sistema de Alerta de Tsunamis implementado en el IGN.
Planificación del riesgo de Maremotos

Es la organización previa de la respuesta a cada tipo de emergencia, estableciéndose los protocolos de actuación, los órganos de dirección y los medios movilizables, con la previsión de una respuesta integral.

La planificación de protección civil en España se realiza de acuerdo con los requisitos comunes a todos los planes establecidos en la Norma Básica de Protección Civil, que prevé la aprobación de Directrices Básicas de Planificación -la correspondiente al riesgo de maremotos fue aprobada por el Real Decreto 1053/2015, de 20 de noviembre- cuando son varias las Administraciones Públicas las que deben aprobar los planes sobre un riesgo determinado; con la finalidad de que todos ellos sean integrables y respondan a un modelo homogéneo.

El Plan Estatal de Protección Civil ante el Riesgo de Maremotos fue aprobado el 18 de mayo de 2021 y las Comunidades Autónomas deberán elaborar sus respectivos planes.

Mapa de peligrosidad de Maremotos en las costas españolas. Fuente: DGPCE.
Intervención en maremotos

Es la fase que se desarrolla cuando se ha declarado una emergencia, comprendiendo, como primera medida, la constitución de los órganos de dirección de la misma y el despliegue de las unidades de intervención, así como la organización integral de las medidas de protección. Es la fase más conocida del ciclo de protección civil.

Recuperación en maremotos

Se inicia en cuanto lo permite la fase de intervención, y consiste en el restablecimiento de la normalidad previa a la situación de emergencia, lo que normalmente implica acciones de ayuda económica y reposición de infraestructuras y servicios públicos.

Evaluación en maremotos

Es la última fase del ciclo de las emergencias de protección civil, consiste en analizar críticamente el conjunto del proceso, para adaptar todas las fases anteriores a los conocimientos obtenidos de la gestión de cada situación de emergencia.

¿Qué podemos hacer ante el riesgo de maremotos?

La respuesta al riesgo de maremotos, como en la mayoría de los riesgos, no involucra sólo a las Administraciones Públicas, sino que todas las personas pueden y deben tener una participación activa para proveer de seguridad a sí mismos y a su entorno más inmediato. Es lo que se conoce como autoprotección, e incluye las siguientes medidas:

ANTES DEL MAREMOTODURANTE EL MAREMOTODESPUÉS DEL MAREMOTO
Informarse de si vivimos en una zona susceptible de ser afectada por maremoto.Mantener la calma.Permanecer en la zona de seguridad hasta que las autoridades indiquen que es seguro el fin de la evacuación.
Familiarizarse con las rutas de evacuación, las zonas de seguridad y los puntos de concentración establecidos por las autoridades municipales.Alejarse de la costa, ríos y albuferas.Comunicarse con familiares.
Actuar inmediatamente en caso de alerta.Aplicar el plan de evacuación, dirigiéndose a la zona segura más cercana.Informarse a través de fuentes oficiales.
Preparar un plan personal y familiar de evacuación.Mantenerse informado por fuentes oficiales.Si la vivienda ha sufrido daños, no acceder a ella hasta que lo indique el equipo de evaluación de daños.
Seguir las indicaciones de las autoridades de Protección Civil.
Ayudar a las personas que lo necesiten.

Señalización utilizada porla Protección Civil de Chile en los municipios con plan ante maremotos.

Fuente: Manual de Maremotos, de la Oficina Nacional de Emergencia del Ministerio del Interior y Seguridad Pública de Chile.

Diagrama de actuaciones recomendado por la Protección Civil de Chile en caso de posible maremoto.

Fuente: Manual de Maremotos, de la Oficina Nacional de Emergencia del Ministerio del Interior y Seguridad Pública de Chile.
Nadie debe quedarse atrás cuando ocurre un tsunami
OFICINA DE NACIONES UNIDAS PARA LA REDUCCIÓN DEL RIESGO DE DESASTRES UNDRR

En 2015, las Naciones Unidas declararon que el 5 de noviembre de cada año se celebraría como el Día Mundial de Concientización sobre los Tsunamis, un recordatorio de que cuando ocurre un tsunami, todos deben estar preparados para llegar a terreno elevado.

Los tsunamis pueden ser mortales, pero no tienen por qué serlo. La alerta temprana y la acción temprana son herramientas eficaces para proteger a las personas, salvar vidas y evitar que la amenaza se convierta en un desastre.

Para ser efectivos, los sistemas de alerta temprana de tsunamis deben cubrir a todas las personas en riesgo, deben ser multirriesgos y las comunidades deben estar preparadas para que puedan actuar rápidamente.

El 5 de noviembre de 2022 es el #TsunamiDay : un recordatorio de que cuando ocurre un tsunami, todos deben estar listos para #GetToHighGround

Testimonio supervivientes de Tsunami
Recursos y enlaces de interés

Guía Técnica de Señalización de Maremotos

Preparación para casos de Tsunami: Protección civil. Guía de buenas prácticas

Las últimas novedades sobre los riesgos sísmicos, volcánicos y tsunamis, y protección civil en España

Riesgo y peligrosidad de Tsunamis en España. Proyectos sobre su predicción y sistemas de alerta

El Riesgo de Maremotos en España. Proyecto de la Directriz Básica de Protección Civil ante el Riesgo de Maremotos

Seminario Internacional sobre Prevención del Riesgo de Tsunamis y Sistemas de Alerta

Bibliografía

Artículo recopilado, editado e ilustrado del Plan Estatal de Protección Civil ante el riesgo de maremotos DGPCE.

  • Sistema de Alerta Temprana y Mitigación de Tsunami en el Atlántico nororiental, el Mediterráneo y los mares conectados (ICG/NEAMTWS).
  • Mapa de Mareógrafos de la Red de Alerta de Tsunamis.
  • Servicio Meteorológico Nacional Sistema de alerta de tsunamis de EE. UU.
  • NOAA Administración Nacional Oceánica y Atmosférica.
  • Pacific Tsunami Warning Center.
  • Comisión Oceanográfica Intergubernamental (COI) de la Unesco.
  • Japan meteorological agency.
  • Dirección general de protección civil y emergencias España.
  • Proyecto de la directriz básica de protección civil ante el riesgo de maremotos.
  • La ley 17/2015, de 9 de julio, del Sistema Nacional de Protección Civil.
  • Plan Estatal General de Emergencias (PLEGEM).
  • Instituto Geográfico Nacional (IGN).
  • Manual de Maremotos, de la Oficina Nacional de Emergencia del Ministerio del Interior y Seguridad Pública de Chile.
  • Comisión Europea (2019).Informe relativo a las directrices sobre la gestión de riesgos de catástrofes en virtud del artículo 6, apartado 1, letra d), de la Decisión 1313/2013/UE (Diario Oficial de la Unión Europea 20.12.2019 – 2019/C 428/07).
  • Ready.gov/es/tsunamis
  • FEMA Tsunamis

Recopilado, editado e ilustrado por:

Antonio Peña

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